Yo, simio – Sergio Gómez
Segio Gómez / mayo 10, 2016

  Simio vive, desde su nacimiento, encerrado en el zoológico de la ciudad. No sabe de qué se le acusa, por qué es prisionero y no entiende todos los sufrimientos que debe padecer. Ni siquiera sabe exactamente quién es. Es por eso que un día decide escapar de la estrecha jaula del zoológico para conocer la ciudad y vivir como los humanos, entre los que se considera uno más. Primero será un mendigo hambriento, luego se transformará en el jardinero de una mansión y, más adelante, en mayordomo. Logrará la confianza de sus patrones, la aceptación de los demás a cambio de sumisión y trabajo, pero, además, descubrirá sus dos pasiones: la fotografía y la lectura. Hasta que, finalmente, se pregunte —después de haber vivido toda su existencia como humano— si valió la pena.   Resumen: Yo, simio   1 Mis primeros recuerdos Todos mis recuerdos son los de un prisionero en una jaula. Nuestro parque zoológico se encuentra en un cerro al centro de la ciudad. Desde mi celda tenía una vista parcial de ella, y no entendía qué significaba ese murmullo y luces nocturnas. Una vez al mes, los hombres grises me inmovilizaban con sogas y alambres. Me encerraban…

Resumen Quique Hache, detective – Sergio Goméz
Segio Gómez / junio 19, 2015

  Esta novela, en clave policial para un público escolar y  adolescente, nos presenta el primer caso de un joven detective de 15 años que, en sus ratos de ocio, junto a la persona que los cuida a él y a su hermana, estudió por correspondencia un curso de investigación privada. A poco de terminar las lecciones pone un aviso en la prensa y su primer caso se refiere a la misteriosa desaparición del portero de un equipo de barrio, el Ferro Quilín, que está a las puertas de alcanzar un éxito deportivo inédito.    Resumen: Quique Hache, detective.   Lunes 1 En el verano del 98 todos en la casa se fueron a veranear a Con Con, menos la Gertru (mi nana) y yo. Secretamente la Gertru y yo hicimos un curso por correspondencia desde Argentina y hace una semana somos detectives privados. Eso sí, la Gertru se echó para atrás porque dijo que no tenía tiempo para jugar. Pusimos un aviso en el Mercurio. “Quique Hache, detective privado: Se buscan personas perdidas. Se resuelven enigmas” Quique Hache soy yo. El teléfono no sonó durante 2 días. Cuando sonó, la Gertru contestó y se puso pálida. – Es para…