Resumen Quique Hache, detective – Sergio Goméz

junio 19, 2015
Compartir esto...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPin on PinterestShare on TumblrShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page

imagen quique

 

Esta novela, en clave policial para un público escolar y  adolescente, nos presenta el primer caso de un joven detective de 15 años que, en sus ratos de ocio, junto a la persona que los cuida a él y a su hermana, estudió por correspondencia un curso de investigación privada. A poco de terminar las lecciones pone un aviso en la prensa y su primer caso se refiere a la misteriosa desaparición del portero de un equipo de barrio, el Ferro Quilín, que está a las puertas de alcanzar un éxito deportivo inédito. 

 

Resumen: Quique Hache, detective.

 

Lunes

1

En el verano del 98 todos en la casa se fueron a veranear a Con Con, menos la Gertru (mi nana) y yo.

Secretamente la Gertru y yo hicimos un curso por correspondencia desde Argentina y hace una semana somos detectives privados. Eso sí, la Gertru se echó para atrás porque dijo que no tenía tiempo para jugar.

Pusimos un aviso en el Mercurio.

“Quique Hache, detective privado: Se buscan personas perdidas. Se resuelven enigmas”

Quique Hache soy yo.

El teléfono no sonó durante 2 días. Cuando sonó, la Gertru contestó y se puso pálida.

– Es para Quique Hache detective privado.

 

2

Anoté en un papel: “Señora Gallardo. 3 de la tarde,  Café Paula”. Nos quedamos de juntar en el café donde mi abuelo iba, el de San Antonio con Agustinas.

Salí a las 14:30 de mi casa en Ñuñoa y tomé la micro que me dejó en la Biblioteca Nacional. Llegué al café y mi primer error fue ¿Cómo reconocería a mi cliente?

Pregunte a 3 señoras si su apellido era Gallardo erróneamente.

Para justificar mi estadía tuve que pedir una copa de helado de chocolate.

De repente se acercó el mozo y me mostró un periódico donde aparecía la foto de la señora Rosaura Gallardo, una mujer excesivamente gorda y con el título: “Empresaria del año, Rosaura Gallardo y su empresa Intermar”

El mozo me indicó que lo siguiera y llegamos a un patio de cemento entre los edificios.

Allí estaba sentada,  inmersa en un sillón la señora Gallardo.

 

3

La señora Gallardo me miraba dudosa.

– Creí que me encontraría con alguien…..

– Quique Hache detective – y le entregué la tarjeta sin plastificar.

– No era eso, sino que.. – luego sonrió – bueno debe ser que no estoy acostumbrada a estas cosas. No me queda otra, nadie ha querido ayudarme.

– Para eso estamos

– Déjeme empezar por el principio: mi papá Don Chemo se murió hace un año. El comenzó con una micro hasta Cartagena, 3 años después tenía una flota, la empresa Intermar ¿La conoce?

– Si – mentí.

– La empresa ha tenido un repunte y hemos obtenido importantes logros y avances. Pero antes de morir mi padre, hizo un extraño negocio, compró un equipo de fútbol, el Ferro Quilín Fútbol Club de 3ª División y planificó todo para que subiera a 2ª División. El éxito del equipo fue avasallador aunque mi padre no alcanzó a disfrutarlo.

– Una lástima

– Pedo Don Chemo era un hombre astuto y dejó una clausura en el testamento, de acuerdo a lo programado, si el Ferro salía campeón y ascendía en 3 años, todas sus propiedades serían mías, de lo contrario se repartirían en obras de caridad.

– ¿Y los 3 años se cumplen ahora?

– Se cumplen

– ¿Y cómo le ha ido al equipo?

– Falta solo un partido con Deportivo Malloco. El Ferro iba a la cabeza pero perdió 2 partidos y quedó igual que Malloco. Ahora el que gana el partido, sale campeón y asciende a 2 ª

– No veo el problema

 – El problema es que desapareció el arquero Cacho Ramírez. Podríamos reemplazarlo pero si lo hacemos perdemos el partido, el campeonato y la empresa Intermar.

 

4

 La Gertru me estaba esperando con panqueques con mermelada de alcayota, porque sabe que a mí me gusta.

Estaba regando pero a cada rato entraba a ver la teleserie donde sale un actor que es igual al Manolo, su primer amor. Ella dice que a pesar de todos los novios que ha tenido prefiere al Manolo, el Viajero.

Le conté lo que había hablado con la señora Gallardo  y le mostré el cheque. Ella no lo podía creer.

Debía encontrar a Cacho Ramírez ese sábado antes de las 5:30. Hacia 3 semanas que estaba desaparecido y para el Ferro Quilín, no solo era un buen arquero, también era una cábala para todo el equipo.

Ya había ocurrido años anteriores, si Cacho no jugaba, la derrota era segura.

Luego de comer panqueques, nos quedamos callados con la Gertru, pensando cual sería el paso a seguir.

La Gertru concluyó que mejor dejaba de detective y me iba a Con Con, yo en cambio dije mi frase para el bronce:

– Ahora o nunca – y me fui a acostar.

Compartir esto...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterPin on PinterestShare on TumblrShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *