Resumen: Dónde estás Constanza, José Luís Rosasco

septiembre 6, 2013

En “La Châtelaine”

“La Châtelaine”, en realidad no era un lugar elegante, pero si tenía un aire señorial por sus oleos y mobiliario, que parecían de muy buena calidad. Tenía 2 comedores, en el centro de ellos una pista de baile, y a un costado un piano. “La Châtelaine” era el lugar predilecto de los jóvenes, quienes con poco dinero podían bailar y beber un rato.
Alex y Constanza tomaron un taxi. En esos tiempos no existían los taxímetros, por lo que el taxista cobraba lo que consideraba, pero este al ver el nerviosismo de Alex y la inocente cara de Constanza, era su oportunidad de obtener una exagerada ganancia.
Alex encendió un cigarro y el chofer le dijo:
– ¿Qué pasa?, me vas a quemar…
– Nadie te va a quemar nada – respondió Constanza – a la vez que abría la ventanilla y agregó – tu cenicero esta trancado, échale aceite para otra vez, como sales a trabajar así.
-Engallada como todas la yegüitas – espetó el hombre.
Alex sintió náuseas y arrojó el cigarrillo por la ventanilla.
– No hagas caso – dijo Constanza – es un mal educado.
-¿Quién es el mal educado o escuché mal?
– Escuchaste bien – le respondió Constanza – y tú no deberías manejar autos, apenas te da para carretón.
El hombre no dijo nada más, así como Alex, quedaron sorprendidos por la entereza de Constanza.
Se bajaron en la Plaza Pedro de Valdivia, pagando al chofer más de lo correspondiente, pero no tanto. Caminaron a “La Châtelaine” y dejaron la mantilla de Constanza en la guardarropía y la señorita les indicó que pasaran al bar antes de comer. Constanza pidió una bebida y Alex un gin con gin para calmar los nervios, el que bebió de modo acelerado para pasar al comedor. El gin comenzó a hacer efecto, pues Alex sentía un calorcito que subía hasta sus mejillas. A Constanza le encantaron los candelabros y las velas de las mesitas.
El naître tomó el pedido: corvina al vapor y una botella de vino, pero Alex como aperitivo pidió un pisco-sour. Durante la cena, Alex se acabó el vino y estaba muy parlanchín contando anécdotas del colegio.
Constanza sonreía, pero no mucho.
Constanza le contó que aún no la matriculaban y que ha estado en muchos colegios, porque siempre están cambiando de barrio.
– Estoy aburrida – dijo Constanza
– Nos podemos ir en cuanto quieras – dijo Alex
– Oh, no estoy aburrida aquí, me quedaría aquí toda la noche, es de todo lo demás de lo que estoy aburrida ¿no te pasa que te gustaría fugarte, abandonar la casa y partir, partir indefinidamente?
Sus ojos habían adquirido una vivacidad palpitante.
– Lo que quiero decir es algo así – y tomando Constanza el libro, leyó un párrafo de los Miserables.
Al finalizar, Alex quedó estupefacto, pues no encontraba nada atractivo a aquel párrafo y Constanza lo notó, dejando a un lado el libro.
– Escucha – pidió ella – están tocando “Melodía sin cadenas”, en muy linda.
– Bailemos – dijo Alex.
Ella aceptó y se acercó a la pista. Se abrazaron tiernamente, pero Alex se comenzó a sentir mareado y trataba de disimularlo.
– Alex
– Si Constanza
– Yo conozco una casa como la del párrafo
– ¿Si? – respondía Alex, mientras pensaba en que había bebido demasiado
– Es una casa en un bosque ¿vamos a sentarnos?
Una vez sentados, Constanza le propuso la aventura.

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3 comentarios

  • HD agosto 24, 2014en3:39 pm

    gracias 🙂

  • mary julio 24, 2018en7:20 pm

    mala tu cuestion >:v no entendi nah pa eso mejor me leo el libro poh >:VVVVVVVVVVVVVVVVV

  • Noemi julio 26, 2018en10:10 pm

    Gracias tenia una 😨 Prueba del libro para mañana en la 😴 mañana y e estado muy 😅 ocupada como para 😡leerlo completo ( 😇 muchas gracias a quien alla subido el resumen 😉) 👍😊

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