Resumen: Dónde estás Constanza, José Luís Rosasco

septiembre 6, 2013

En la casona de la Reina

Al llegar Alex al frente de la puerta no pudo evitar el escalofrío que le produjo el abandono y deterioro de la casa. Todo estaba rodeado de pastizal y enredaderas, las muchas ventanas que tenía carecían de vidrios, las filtraciones de agua lluvia habían producido grietas en las paredes y las vigas y soportes de la casa estaba sumamente carcomidos.
– Miras la casa como si estuviera llena de fantasmas o como si se fuera caer encima de nosotros de un momento a otro – dijo Constanza.
– Oh, no, es que… bueno, hemos llegado, es lo que queríamos ¿cierto?, ¿cómo vamos a entrar?
-Eso es fácil, ven, sígueme.
Constanza se dirigió a un costado y le explicó que debían empujar un ventanal con forma de arco.
-¿Estuviste hace poco aquí?
– No, hace mucho tiempo, veníamos con mi tío, el papá de Danny y hacíamos unos asados junto al estero. Mi tío era dueño de una parcela por aquí.
Constanza se quedó pensando y dulcificó su rostro.
– Era muy bonito eso, todo ese tiempo, éramos muy felices. Papá trabajaba con mi tío en forma permanente.
-Entremos – dijo Alex.
Constanza se encaramó por el borde de la ventana y ambos empujaron al mismo tiempo por donde Constanza logró entrar y después Alex.
– Que oscuro está aquí – dijo Alex
– Prenderemos velas, traje muchas velas, las necesitaremos siempre.
– Buena idea Constanza
– Y mira, Alex, también podemos encender la chimenea ¿la ves?- señalando un ancho y parejo saliente de piedra canteada.
– Es una estupenda chimenea – dijo Alex
Pero al acercarse, se escurrió una rata de proporciones, por una escalera hacia los altos.
– Esa escalera lleva a una boardilla – dijo Constanza – dormiremos allí.
Alex se preguntó si no dormiría allí, aquella rata con toda su familia.
Entraron las maletas y Constanza sacó unas gruesas velas.
– Compré estos velones, igualitos a los de “La Châtelaine”, ¿te acuerdas?
-Ya lo veo, aquí tengo fósforos.
– Déjame encenderlas a mí- dijo Constanza- este es un momento muy importante.
Alex recorrió la casa, y se dio cuenta que en su tiempo tenía un rustico y franciscano encanto y que era un refugio para cazadores. Quedaban poco muebles y utensilios que seguramente no habían sido de interés de los saqueadores.
Recorrió la cocina donde de seguro había un lavaplatos y una llave que ahora no existían. El baño estaba también saqueado, por que tenía un hoyo que seguramente había sido donde estaba la taza. Cuando se dirigía al 2° piso, Constanza le pidió que no subiera, ya que ella quería ir primero para arreglar el cuarto donde dormirían.
– Mientras tanto, podrías traer leña – le pidió Constanza – atrás está un cuarto de donde debes sacar las tablas para el fuego.
Alex salió y desprendió algunas tablas, pero volvió rápidamente pues estaba comenzando a lloviznar. Constanza le prestó los fósforos y decidieron comer sobre un charlón frente al fuego como si fuera un picnic.
Se sentaron a comer unos sándwich y a conversar. De repente Constanza le dijo:
– Alex, estoy muy contenta
-Si
– ¿Y tú no dices nada?
– ¿Como qué?
– De si estas contento
– Claro que si
– Alex
– ¿Si?
– Di que esto no es una aventura, di que es algo para siempre.
– No es una aventura, es algo para siempre.
– ¿Sabes? hagamos un juramento – pidió Constanza
– Ok., juro que es para siempre
– ¿Por quién juras? Hay que jurar por lo que más se quiere.
Alex se aproximó a la muchacha
– Lo juro por ti.

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3 comentarios

  • HD agosto 24, 2014en3:39 pm

    gracias 🙂

  • mary julio 24, 2018en7:20 pm

    mala tu cuestion >:v no entendi nah pa eso mejor me leo el libro poh >:VVVVVVVVVVVVVVVVV

  • Noemi julio 26, 2018en10:10 pm

    Gracias tenia una 😨 Prueba del libro para mañana en la 😴 mañana y e estado muy 😅 ocupada como para 😡leerlo completo ( 😇 muchas gracias a quien alla subido el resumen 😉) 👍😊

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