Resumen: Dónde estás Constanza, José Luís Rosasco

septiembre 6, 2013

En la fiesta

Alex llegó a la fiesta de los Glicker junto a Jaime y Graciela, en el preciso momento en que la Sra. Glicker interpretaba una canción de Carmina Burana.
– Vaya fiestecita a la que nos trajiste – dijo Jaime – ¡hay una vieja adentro que parece que está cantando una misa!
En ese momento se asomó Constanza.
– Oye – dijo Jaime _ ¿Por qué no nos dijiste que la cosa era con disfraz?
La tenida de Constanza merecía el comentario.
-No es de disfraces – informó Alex- ¡Ella se viste casi siempre así!
El “ella” le indicó a Jaime que era la muchacha de la que le había hablado Alex.
– Es un vestido muy raro- dijo Graciela- pero hay que tener personalidad para ponerse algo así.
La Sra. Glicker los saludó con un movimiento de cabeza sin dejar de cantar, mientras Constanza los acompañaba al patio, donde el Sr Glicker aliñaba un asado junto a dos amigos con sendos vasos de vino en la mano.
En un sofá, Luis, la Rucia y su primo Danny Sandoval, escuchan el canto de la Sra. Glicker. La Pupa y el Gasfíter mientras tanto, picaban un plato de aceitunas en la cocina.
La señora Glicker terminó de cantar y todos los invitados se reunieron en el patio.
Jaime y Graciela se sentían en corral ajeno y no hablaban. En eso el Sr. Glicker se puso a discutir con el padre de Danny Sandoval, por algo de una pilastra y que le afectaba en “la cosa de las platas”, pero Alex no entendía de qué se trataba.
– Basta querido – dijo con suavidad la Sra. Glicker.
– Ya pues compadre, échele tinto y dejemos la pelea para otro día, que hoy día mi mujer está de cumpleaños y no vamos a embromarle la fiesta.
Todos comenzaron a aplaudir y se acercaron a saludar a la Sra. Glicker. Alex fue el último y la Sra. Glicker le pidió que subiera a avisarle a Constanza que el asado estaba listo.
Alex subió y llegó a la pieza que Constanza compartía con el colorín. El cuarto tenía algunos muebles y muchos libros. Constanza estaba sentada sobre un baúl frente a la ventana.
– Tu mamá dice que bajes, está listo el asado
– Pasa Alex – invitó Constanza.
– Hay muchos libros aquí – comentó Alex
– Me gusta mucho leer.
La muchacha se acercó y quedaron mirándose a los ojos.
– ¿Tú sabes que tus ojos cambian de color?
– Claro que lo sé.
– Están azules ahora.
– Acércate más, así. Dime ¿te gustan más azules o verdes?
– Me gustan tus ojos como quiera que los tengas y me gusta tu pelo, tus rizos…. tu voz ronca, tu piel blanca, y tus vestidos.
– Gracias – dijo Constanza y le dio un beso en la mejilla.
Alex escuchaba sus propios latidos y dijo jadeante:
– Eres de mi misma altura.
– Ando con tacos- y tomándole la mano, Constanza lo guió a la escalera.
Alex recordó a su tío Cesar y bajando la escalera, se lamentaba no haberla besado.
En el patio los invitados se servían sus trozos de carne en una mesa de tablones.
Constanza sirvió a Alex y Graciela a Jaime.
– ¿Sabes una cosa?- le dijo Jaime a Alex- el asunto no se presenta tan mal aquí. Salud.
Luego de comer, Jaime propuso que los jóvenes se retiraran a un cuarto, para escuchar música y bailar. A la Rucia le encantó la idea y llevó algunos discos de Elvis Presley. En el salón bailaban Graciela con Jaime, y la Rucia turnándose con Luis y el Primo Danny. Alex no se animaba a sacar a bailar a Constanza, pero veía que ella se aburría y decidió conversarle algo.
– Constanza cuéntame ¿qué es la “pilastra”?
– Es un local donde venden carnes y pollo. Mi tío tiene uno y a veces lo comparte con papá, ya escuchaste la discusión y hace tiempo que mi papá no entra en el negocio- agregó en un tono triste y desganado.
– ¿Quieres bailar?- pregunto Alex.
– Me gustaría, sí, pero aquí no. Hay un lugar al que me gustaría ir, se llama “La Châteline”, es un restaurant que tiene algo de castillo y mesas con candelabros.
Alex recordó que veía ese restaurant todos los días al pasar por la Plaza de Valdivia rumbo al colegio.
– Podemos ir el sábado – dijo Alex pensando en que el viernes vería al tío Cesar y le pediría dinero.
-Gracias – dijo Constanza – ¡Qué bueno eres!, voy a llevar un libro.
– Ha, ya – otra rareza de Constanza pensó Alex.
En eso entró la Pupa con el Gásfiter quien venía borracho. La Pupa lo empujó al sillón y el Gásfiter comenzó a reír.
– ¡Cállate, por favor! – le pidió la Pupa.
Alex sintió vergüenza y trató de alivianar la tensión.
– ¡Que divertido!- dijo
– ¡No es divertido!- dijo Constanza- siempre es así en estas reuniones, no me gustan, pero estoy contenta porque vamos a ir a ” La Châteline” y se retiró a su cuarto.

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3 comentarios

  • HD agosto 24, 2014en3:39 pm

    gracias 🙂

  • mary julio 24, 2018en7:20 pm

    mala tu cuestion >:v no entendi nah pa eso mejor me leo el libro poh >:VVVVVVVVVVVVVVVVV

  • Noemi julio 26, 2018en10:10 pm

    Gracias tenia una 😨 Prueba del libro para mañana en la 😴 mañana y e estado muy 😅 ocupada como para 😡leerlo completo ( 😇 muchas gracias a quien alla subido el resumen 😉) 👍😊

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