Resumen Un viejo que leía novelas de amor. Luis Sepulveda.

octubre 6, 2012

Capitulo quinto

Al atardecer se desató el diluvio. Antonio José se recostaba en su hamaca y esperaba el sueño, la mayor parte del tiempo la pasaba leyendo sus novelas, divagando por los misterios del amor e imaginando las ciudades llamadas Paris, Londres, Ginebra,  ya que solo el visito una ciudad grande, Ibarra.
Cuando no llovia, bajaba al rio a asearse y cocinaba arroz con carne de mono.
Aquella mañana lluviosa, Antonio José bajo al rio , pues con solo hurgar el fango podia sacar montones de camarones, en eso estaba  cuando escucho los gritos.
-¡Una canoa, viene una canoa¡
Debido al aguacero Antonio José no ve nada, por lo que salio del agua y se vistio.
El alcalde llegó con un paragua:
-¿Que demonios pasa aquí?
Se acercaron a la embarcación mal construida, tipica de los buscadores de oro. Abordo se asomaba un individuo con la garganta destrozada, las manos devoradas por los peces y sin ojos. Subieron el cuerpo al muelle y por la boca lo reconocieron, era Napoleón Salinas, un buscador de oro que no le gustaba sacarse los dientes, preferia que se los parcharan con pedazos de oro. El alcade busco a Antonio José.
-¿La gata denuevo?
Antonio José reviso el desgarro y afirmo con la cabeza.
El alcalde reviso sus bolsillos y encontro documentos identificatorios, tabaco, monedas y una bolsita con 20 pepitas de oro.
-¿Y bien experto, que opinas??
-Lo mismo que usted excelencia. Salio de aquí borracho y laa lluvia lo obligo a arrimarse a la orilla a pernoctar, ahí lo atacó, alcanzo a llegar a la canoa pero se desangro rapidamente.
El alcalde repartio las pepitas de oro y soltó el cuerpo en el río, sacudio el paraguas y se despidio, pero nadie lo secundó.
-Bueno, se acabó la función, ¿Qué esperan?
Antonio José habló:
-El caso su excelencia , es que si uno tiene que pernoctar, lo hace acercandose a nuestra orilla del rio.
-¿Y que importa?
-Mucho importa, por que quiere decir que el animal esta de este lado del rio.
Comenzaron los comentarios nerviosos
-El bicho anda lejos- dijo el alcalde- ¿no vieron como venia el fiambre?, eso no ocurre en 1 hora , ni en 5.
-Puede ser, pero lo cierto es que el cuerpo no venia tieso ni apestaba- agregó Antonio José , y dio media vuelta a cocinar los camarones.
Desde su choza observaba la silueta del alcalde en el muelle.

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Un comentario

  • Anonymous noviembre 8, 2012en5:58 am

    muchas gracias hermano

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