Resumen Quique Hache, detective – Sergio Goméz

junio 19, 2015

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Decepcionados pasamos con la Gertru al Bravísimo. Me contó que ella era de Temuco y que quería ser azafata, pero no le gustaba estudiar y no había tenido el dinero.

Me fui a llamar a León por si había alguna novedad:

– Me acordé de algo que puede ser importante sobre Cacho – dijo León por teléfono.

– ¿Qué?

– Un día Charo nos contó que Cacho había trabajado manejando buses durante 7 años, pero después lo había dejado por el fútbol.

– ¿Manejaba buses? ¿En qué línea?

– No, eso no lo dijo

Nos despedimos, aunque yo ya sabía la respuesta.

La Gertru se fue para la casa y yo me quede esperando que oscureciera.

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Llegue en un taxi que me dejó detrás de la Villa Lomas de San Clemente. En un parque me senté a esperar y dormí por una hora. Al despertar le pregunté a un señor que paseaba 10 perros dónde quedaba la oficina de encomiendas de Intermar.

– ¿Los buses Intermar?, después de la rotonda junta a la bodega de Falabella y Tricot.

Llegué a la bodega donde alguna vez estuvo “La Granjita”, construcción parecida a un hangar de aviación. Vi a un guardia y dos empleados mirando un televisor y los reconocí, eran los que habían secuestrado a Charo. Esperé para pensar como entraría sin ser visto. De repente apareció una señora con un carro de sopaipillas. El guardia grito para adentro:

– Llegó la tía de la comida.

Los empleados de la oficina salieron alegres a comprar sopaipillas.

Corrí hacia el interior sin que nadie me viera. Había cajas de todos los tamaños. La bodega continuaba a un amplio patio. En las dependencias interiores vi el brillo de un televisor y lo seguí. Llegue al rincón donde sobre un catre de metal estaba Charo amarrada al catre de una mano y un pie. Al verme se sorprendió.

– No hables – le dije – tenemos que salir de aquí.

– ¿Tú? ¿No eres de los mismos? ¿los guardias? – preguntó con voz débil.

– Están adelante

Desaté los nudos y la ayudé, porque estaba muy débil. La única solución para escapar era saltar un portón. Primero subió Charo y cuando yo logré poner los pies en la tierra, Charo me indicó para adelante. Enfrente están los empleados y el guardia sonriéndonos.

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Los guardias nos tenían amarrados en completa oscuridad lo que para mí es terrible porque me da mucho miedo.

Se acercaron a nosotros:

– Llamen a la señora Gallardo – les dije – ella me contrató y es la dueña de todo.

Ellos se reían y nos sacaron para subirnos a un camión repartidor y otra vez en oscuridad.

– No es a nosotros a quienes buscan – Me decía Charo – la señora Gallardo necesita a Cacho Ramírez urgentemente y lo busca para retenerlo como a nosotros.

– ¿Y el partido de mañana? – pregunté.

– A la señora Gallardo y a su empresa les da lo mismo si gana o pierde el Ferro.

– Y entonces ¿para qué me contrató?

– Tenía que demostrar a los dirigentes y al Ferro que hacia todos los esfuerzos. A ella no le conviene que aparezca Cacho, haría cualquier cosa para que no apareciera nunca, eliminarlo si es posible.

– ¿Eliminarlo? ¿Dónde está Cacho en estos momentos?

– No estoy segura

– ¿Y por qué quieren eliminarlo?

De repente escuchamos que alguien golpeaba como el canto del Ferro “Dale Ferro, pero dale Quilín”

Charo se alegró y dijo:

– León. ¿Cómo habrá llegado hasta aquí?

– Quedamos de encontrarnos.

Un minuto después sentimos que alguien cerró la puerta de la cabina del camión y encendió el motor.

Con Charo nos tiramos al suelo y el camión partió entre los disparos y gritos de los empleados.

El camión se fue a toda velocidad contra el portón, saltando la puerta por los aires.

Luego solo se escuchaba el motor y el silbido de León de una canción de Queen sobre campeones mundiales.

Sábado.

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Eran cerca de las 4 de la mañana cuando León se detuvo a la salida de Santa Familia.

Me acordé de la Gertru y me la imaginé desesperada con el sargento Suazo buscándome.

León abrió la puerta y nos desató. Se reía con su cara redonda y rosada. Nos contó cómo llegó allí muy emocionado.

De repente de la cabina del camión apareció la Gertrudis Astudillo con cara de ascensor.

– Llamó por teléfono al hogar – explicó León – y quedamos de juntarnos en las bodegas de Intermar.

La Gertrudis  me miraba inconmovible.

– Estás en problemas Quique Hache – dijo enojada

– Te presento a Charo – fue lo único que atiné a decir.

Nadie entendía nada y seguramente nos andaban buscando así que nos fuimos a un Esso Market a tomar café y que Charo contara todo lo que sabía.

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La historia de Charo es la siguiente: en 1994 Charo y su hermana melliza Leticia, estudiaban en el 2° medio del Makario Cotapos de Santa Familia, eran buenas alumnas y su familia parecía normal. Siempre estaban unidas y se tenían confianza.

En el verano el curso preparó un paseo de fin de semana a la playa, cerca de Algarrobo. Contrataron los servicios de Intermar para el traslado a la costa. El bus era del color antiguo, crema con franja azul.

Antes de subir, el grupo se tomó la fotografía que Quique tenía en el bolsillo.

En esa ocasión Charo vio por primera vez a Cacho Ramírez que era el chofer del bus.

Los primeros kilómetros fueron  lentos y alegres. Fue en una curva donde el chofer perdió el control y cayó a un barranco. Según Cacho Ramírez, fue un vehículo que lo encegueció con las luces altas.

10 estudiantes resultaron heridos de gravedad. De los cuales 3 fallecieron esa noche en el hospital, entre ellos Leti, la hermana de Charo.

Para Charo la vida cambió, no hablaba con nadie, con su madre se culpaban de la muerte de Leti. Finalmente sus padres se separaron y a Charo la internaron en el Hogar Isabelita Astaburuaga de Santa Familia. Allí conoció nuevos amigos. Fue lo mejor para ella.

Charo se enteró que Cacho Ramírez había pasado 6 meses en la cárcel, al salir abandonó la empresa de buses y se dedicó a ser el arquero de Ferro Quilín, pero seguía en la nómina de empleados del Intermar, recibiendo un sueldo.

Charo recordó más adelante, que antes del choque, ella se levantó para ir al baño al final del bus y vio que Cacho Ramírez dormía en un asiento trasero, pero en el sumario de investigación aparecía Cacho como el conductor al momento del choque.

Charo quiso hablar con él y lo ubico después de un entrenamiento del Ferro. Él no quería hablar sobre el tema, pero poco a poco se fueron haciendo amigos hasta que un día Cacho le contó que en el momento del accidente él no era el chofer, pero la señora Rosaura lo convenció para que se inculpara. Le  prometió un sueldo seguro. Cacho aceptó.

Charo lo presiono para que le dijera quien manejaba pero cuando Cacho había aceptado contarle, desapareció. Según Charo la señora Rosaura estaba enterada de todo y decidió hacer desaparecer a Cacho.

Charo sabía que Cacho tenía una tía que vivía en la Reina Alta, la tía Solicita y quizá ella podía saber dónde estaba Cacho.

Los cuatro nos miramos, nadie dijo nada, hasta que la Gertru se atrevió:

– ¿Qué esperamos? Estamos cerca de la Reina y con ganas de conocer a la tía Solicita.

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Nos dirigimos en el camión a la Reina. Charo guiaba al grupo por un camino en subida,  se acercó a una casa llena de gatos y abrió la puerta del antejardín. Golpeó pero nadie contestaba, hasta que por atrás alguien respondió “adelante”.

En el patio estaba la tía Solicita tomando sol rodeada de más gatos y reconoció enseguida a Charo.

– Necesitamos hablar con Cacho, su sobrino urgentemente – dijo Charo.

– Cachito, excelente sobrino – comentó la tía Solicita

– ¿Sabe dónde podemos encontrarlo?

– Viene cada cierto tiempo, me trae “El Condorito”, creo que la última vez que vino fue hace 3 o 4 días.

– ¿Le dijo dónde estaba? – preguntó Charo.

– Él es muy reservado pero yo lo noté cansado y deprimido. Debió hacer lo que una hace cuando está cansado de la vida.

– ¿suicidarse? – dijo León

– Se vuelve al lugar de donde se salió. Cachito vivió toda su niñez en un pueblo del Cajón del Maipo. Todos lo conocían porque era el arquero del equipo del pueblo.

– San José – repitió Charo.

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Nos fuimos por Av. La Florida hacia el Cajón del Maipo.

Ya en San José, nos separamos para preguntar por Cacho Ramírez, pero resultó que había Ramírez por todos lados y nos enviaron a hablar con don Reinaldo que era el hombre más viejo del lugar. Los sábados se sentaba en las graderías del estadio o en la plaza a tomar sol.

Lo encontramos en la plaza y como nos dijeron que era medio sordo, dejamos a Charo que hablara con él.

– Buscamos a Cacho Ramírez, don Reinaldo, fue el arquero de San José hace algunos años.

Don Reinaldo reía y llevaba lentes Ray-Ban.

– Señorita podría decirme el apellido de ese tal José.

– Es Cacho Ramírez, arquero de San José.

– Perdóneme la sordera, es la edad.

Cuando Charo estaba a punto de rendirse….

– Espéreme jovencita, déjeme acordar. Había un niño que decía que se llamaba Carlos Ramírez y decía que era tan bueno al arco como Cacho Ramírez del Colo-Colo.

– ¿Dónde puedo encontrar a Carlos Ramírez?

– Ya no queda nadie de esa familia, cuando murió la mamá de Carlos, él se fue a Santiago. Tenían un molino del otro lado del rio.

– Charo miro la dirección que había señalado don Reinaldo y le dio un beso.

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Nos indicaron como cruzar el río. Llegamos  cansados y transpirando y con León apunto de vomitar.

Era una casa con dos Silos a los lados, pero el cruzar la reja, una voz potente nos advirtió:

– Están en propiedad privada, un paso más y disparo mi escopeta.

La Gertru se echó al suelo exageradamente.

– ¿Cacho? ¿Eres tú? ¡Soy yo, Charo!

– Charo – repitió la voz

Y lo vimos salir con la mirada baja y tristona. Charo corrió y abrazó a Cacho Ramírez.

Estábamos encantados conversando, cuando Charo nos despertó del trance:

– Tienes que volver con nosotros a Santiago.

– No puedo- respondió el arquero – es peligroso para mí.

– Solo será esta vez. Debemos denunciar a la señora Gallardo y ganar el campeonato con el Ferro.

– Che, no sé lo que hizo o no hizo usted señor Carlos – dijo la Gertru con su acento argentino cuando se enoja- pero aquí los presentes hemos arriesgado nuestras vidas para encontrarlo. Si se siente culpable, che, lo mejor es que solucione esto y después vuelva a encerrarse aquí.

– Falta aclarar algunas cosas – dijo Cacho – no dije toda la verdad con respecto al accidente.

– ¿Cuál verdad? – pregunté desde atrás.

– Cuando murió mi mamá – comenzó a contar Cacho – me fui a Santiago, mi tía Solicita me dio una carta para don Chemo Gallardo, quien me recibió muy cariñosamente y me dio trabajo de inmediato como chofer de Intermar. Nos hicimos amigos con don Chemo. Para don Chemo yo era como su hijo, me trataba muy bien y eso provocó celos en su única hija, Rosaura. Los últimos meses, don Chemo realizaba viajes con sus choferes para distraerse, aunque Rosaura se lo tenía prohibido, no quería que don Chemo tuviera nada que ver con la empresa, “usted está muy viejo papá” le decía.

Esa tarde del 94 con don Chemo fuimos  a Algarrobo a un viaje de estudiantes. Unos kilómetros antes de llegar, don Chemo decidió manejar y yo me fui a dormir atrás. En el momento del choque, yo no era el que manejaba, era don Chemo.

Los abogados me convencieron que me inculpara, y yo acepté, no quería ver a con Chemo en la cárcel. Estuve 6 malos meses en la cárcel. Cuando don Chemo se recuperó, me fue a visitar todas las semanas a la cárcel, hasta que un día me dijo que en su próxima visita, me diría algo muy importante, pero antes tenía que hablar con Rosaura, pero esa visita nunca llegó, don Chemo murió esa semana.

Al salir de la cárcel, me fui a probar al Ferro y el entrenador, don Homero Gavilán, me dijo: “Cacho Ramírez, aquí todos lo conocen, don Chemo dejó instrucciones y sueldo para usted, vaya a vestirse, usted es el nuevo arquero.”

Pensé que eso era lo que don Chemo quería decirme, dos años después salimos campeones consecutivos, pero comencé a recibir amenazas y después de la balacera en el último partido, me vine a esconder aquí.

Una tarde aburrido, revisé algunas fotos de mi madre y encontré esto. Sacó de su bolsillo una fotografía antigua, donde aparecía una pareja muy feliz. Uno era don Chemo.

– ¿Y esa señora es tu mamá? – pregunté.

Movió la cabeza afirmativamente.

– ¿Eres hijo de don Chemo? – preguntó Charo.

Y volvió a mover la cabeza afirmativamente.

– Es hora de denunciar a la señora Gallardo, tienes que hacerlo por la memoria de don Chemo y por mi hermana Leti.

– ¿Qué hora es? – preguntó Cacho – tengo que jugar un partido de fútbol en Santiago – y sonrió con una sonrisa de colgador de ropa que algún día explicaré.

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A las 5:30 se realizaría el partido enfrentando el local Ferro Quilín contra Deportivo Malloco. El ganador subiría a segunda división. El camarín del Ferro parecía un funeral. Sin la cábala Cacho Ramírez, el destino del equipo se veía oscuro.

En el palco de honor los dirigentes y la señora Rosaura Gallardo en un sillón construido especialmente para ella.

A las 5:15 nadie notó el camión estacionado a fuera del estadio. El vigilante, sin embargo, reconoció enseguida a Cacho cuando lo vio parado en la puerta vistiendo su casaquilla negra y guantes.

– No puedo creerlo – dijo

– No queremos que nadie lo reconozca hasta que esté en la cancha – le dije.

Entró y salió con el cafetero. Cacho se vistió con el delantal, la gorra y la cafetera por delante.

Yo acompañé a Cacho hasta la cancha, Gertru fue a buscar al sargento Suazo.

Con Cacho bajamos las graderías y saltamos la reja. Cacho corrió despojándose de su disfraz. El público lo reconoció y la barra comenzó a cantar “Dale Ferro, pero dale Quilín”. La señora Gallardo discutía con los guarda espaldas y llamaba por celular.

Los jugadores del Ferro rodearon a Cacho. Una gran ovación lo recibió.

 Allí estaba Cacho, bajo los 3 palos. Sabía que era su último partido con Ferro y eso lo hacía estar triste y alegre a la vez.

Domingo

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Hoy domingo nos quedamos en casa con la Gertru tomando sol y repasando la larga semana.

La tarde anterior el arquero del Ferro Quilín fue figura. El Ferro pasó a segunda división con dos goles. Se entregó la copa y Cacho dio la vuelta olímpica.

Al momento de entregar las medallas, Cacho agradeció al Ferro, a don Chemo y al entrenador Homero Gavilán por todo, pero dejaría al equipo e informó que daría una conferencia después.

La señora Rosaura se retiró, pero en ese momento la Gertru con el sargento Suazo y varios carabineros la rodearon.

– ¿Qué significa esto?

– Tiene que acompañarnos a la comisaria, hay una denuncia contra usted por el secuestro de 2 menores.

En el diario apareció la señora Rosaura junto a Cacho, quien contaba todo lo sucedido en el accidente y como destinaria el dinero de la herencia a entrenar equipos de 3° división fuera de Santiago, porque prefería la vida sin tanta complicación.

Ya estamos en invierno y sigo viendo a Charo. A veces vamos al cine y caminamos por el parque Forestal. León aparece tarde en la noche y se queda a comer. Sigue comiéndoselo todo. A mi mamá y a la Gertru les gusta verlo comer.

Con Charo hablamos del futuro y yo le digo que sigo esperando un llamado telefónico que pregunte por el detective privado, entonces responderé: “Quique Hache detective, ¿en qué puedo ayudarla?”

FIN

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20 comentarios

  • hola septiembre 3, 2018en6:22 pm

    me gusto mucho este resume es muy economico

  • Felipe septiembre 20, 2018en10:29 pm

    Muy buen resumen me salvaron de la prueba que tengo en unos dias

  • chao septiembre 25, 2018en4:14 pm

    la verdad es que es muy corto el resumen del libro

    • Josefina octubre 23, 2018en9:36 am

      Es un resumen aweoneitor

      • jorge mayo 15, 2019en4:56 pm

        para que lo lees si no te gusto

  • dario octubre 10, 2018en3:59 pm

    buen resumen el mejor que he leído

  • Martin octubre 28, 2018en11:07 pm

    Gracias Broo me Salvaste son las 1:00 de la mañana y mañana es la prueba, me salvaste!!

    • Karla octubre 30, 2018en12:48 am

      Estoy en las mismas😅

    • emmmii noviembre 11, 2018en2:15 pm

      a mi igual
      jajaja

  • Monse octubre 29, 2018en4:30 pm

    Es muy bueno el resumen y me salvaron porque mañana tengo la prueba😆

  • viejo lesbiano octubre 29, 2018en8:04 pm

    mmmm resumen culiao malooooaoooo

  • Caca noviembre 11, 2018en10:12 pm

    Me salvaste la vida mañana es la prueba

  • vicente noviembre 12, 2018en4:36 pm

    fome el libro
    no me gusto

  • uvuweweonteweye ossas noviembre 12, 2018en4:42 pm

    buuu fome vale caca

  • noah noviembre 13, 2018en3:54 pm

    no me gusto por que es muy corto

  • Yiio la fea noviembre 22, 2018en4:17 pm

    Perdon, una pregunta. ¿ El resumen es de todo el libro? O no??

  • Jorge noviembre 22, 2018en8:37 pm

    Muy buen resumen

  • Que te importa mi nombre noviembre 23, 2018en5:01 pm

    Buen resume me salvo me salvo😢😥😆orgullosa el tío no me va a matar voy a sacar 7

  • alonzo noviembre 26, 2018en5:29 pm

    muy buen resumen

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